NO SE TRATA DE RELIGION

DEVOCIONAL

NO SE TRATA DE RELIGION

Lucas 18:9-14

Septiembre 05 de 2023

“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.” S. Lucas 18:9-14

Un publicano; era un hombre cobrador de impuesto. Un fariseo; era un hombre conocedor de la ley. Podría uno llegar a pensar que el pecador era el publicano y es verdad, pero, se arrepintió de sus pecados, entró al templo a pedir perdón, no a justificarse, no a compararse con nadie, no a creerse más santo que los demás, no a decir que era un hombre mejor que todos los que estaban en el templo orando.

En aquella época, las personas que vivían cerca de Jerusalén solían ir al templo a orar. El templo era el centro de la adoración a Dios. A la verdad, lo que hizo el fariseo, conocedor de la ley, solo fue un acto de hipocresía.

1. Oro en pie: El señor Jesús nos dice en Mateo 6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. El termino hipócritas, se refiere a personas que hacen buenas acciones, pero solo, para ser vistos por los demás, sus actos y acciones no son malas, pero, solo buscan la admiración del mundo y esa es su recompensa, no la de Dios. Esto se debe a que hacían las cosas no por compasión, sino por la vanagloria, que en realidad son motivos vanos. Por que Dios recompensara a los que son sinceros en su fe.

2. Oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. En el modelo que nuestro Señor Jesús nos dejo de oración inicia con la palabra; Padre nuestro que estas en los cielos, indica que Dios, además de ser majestuoso y santo, también es personal y bondadoso. Además, esto nos indica que lo primero es una declaración de alabanza y un compromiso para honrar el nombre de Dios. Honramos su nombre cuando lo usamos con respecto, si usamos su nombre de una manera no adecuada no tomamos en cuenta su santidad.

3. Ayuno dos veces a la semana. Ayunar, es privarse de consumir algún tipo de alimento físico, con el fin de pasar tiempo en oración, es algo noble y difícil. Esto nos recuerda que podemos vivir con mucho menos de lo que a veces necesitamos, a estar en oración para vencer nuestras tentaciones y pecados, además nos ayuda a apreciar las bendiciones de Dios. Jesús no condena el ayuno, sino la hipocresía de ayunar con el fin de ganar la aprobación de la gente.  Ayunar era obligación para los judíos una vez al año, en el día de la expiación (Levitico23:32). Los fariseos ayunaban dos veces a la semana, para impresionar a la gente con su santidad .

“Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” S. Mateo 6:17-18 

4. Doy diezmos de todo lo que gano. Cuando Jesús, nos dice que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha (Mateo 6:3). Nos esta enseñando que, debemos tener intenciones puras cuando damos a Dios y a otros. Por otra parte, en el modelo de oración que nuestro Señor Jesús nos dejo dice; El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Estamos reconociendo que Dios es nuestro sustentador y proveedor. Es un error pensar que nosotros mismos suplimos nuestras necesidades, debemos confiar en que Dios nos proporcionara lo que necesitamos.

Creo que todas nuestras oraciones deben ser como la del cobrador de impuesto, sin excepción, necesitamos cada día la misericordia de Dios, de su amor, de su bondad, de su gracia y su favor cada día, cerrándole la puerta al orgullo y la vanagloria, para que esto no nos aparte de Dios.

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;” S. Mateo 6:9-14 Que el Señor añada Bendición a su palabra. Hermano: Edison Alejandro Alvarez David.

En pocas palabras, el fariseo, fue al templo a que lo vieran y escucharán, todo lo bueno que era o más bien, aparentar lo que no era. En cambio, el publicano cobrador de impuesto confesó que era pescador y suplicó por la misericordia de Dios. (Versículo 13) se propició a mí: está diciendo Dios ten compasión de mí, está admitiendo su pecado, se está humillando ante Dios, reconociendo que necesita la misericordia de Dios, dejando de lado el orgullo, la arrogancia y creerse justo, ante los demás.