JESÚS EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA

DEVOCIONAL

JESÚS EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA

Juan 14:4-6

Septiembre 21 de 2023

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Es necesario o hasta obligatorio comenzar este devocional con este versículo. Y es que necesariamente debemos tomarlo en cuenta porque el mismo Jesús dijo estas palabras. Pero no quiero ser uno más repitiendo las mismas palabras y explicaciones al respecto Le pido al Espíritu Santo de Dios que me guie en estas próximas líneas.

Hace ya unos años que tuve varias revelaciones en sueño sobre mi vida que el Espíritu Santo me trae a la mente. En el primero yo caminaba por un valle desierto de tierra y piedras anaranjadas. Era un valle sin vida alguna, con un calor tremendo; pero sobre todo recuerdo la sensación de muerte, de soledad y el temor de no poder salir de ese valle. 

Para que lo entiendan, era un valle en forma circular, enorme; no se veía la salida. Estaba rodeado de montañas continuas que se elevaban de manera vertical, eran paredes naturales imposibles de escalar. Yo caminaba pegado al muro a mi lado izquierdo, tomando una pequeña sombra que la misma montaña formaba.

El sueño lo tuve varias veces, y llego el momento que despierto con mis ojos cerrados podía verme allí. Entendí que era mucho más que un desierto que en ese momento de mi vida estaba pasando, representaba prisión, imposibilidad y muerte. Al cabo de un tiempo orando de día y de noche y pidiendo ayuda al Señor; un día esa ayuda llego… estaba orando con mis ojos cerrados y cuando vino a mi mente ese valle desierto, y esa pared de rocas, apareció en mi visión delante de mí un hombre con vestiduras largas blancas.

Me agarré fuertemente de ese cambio en la visión, ya no estaba solo, alguien caminaba delante de mi. Continue durante meses orando y en el proceso en una de las visiones el hombre volteo a mirarme y sonrio, ¡ Era Jesús !... Ya todo cambió, era el mismo valle, las mismas rocas, la misma pared a mi izquierda pero ahora sabía que en ese camino Jesús me acompañaba.

Esperé por mucho lograr salir del valle; encontrar la salida del valle, pero Jesús me tenia reservado algo muy distinto. Nunca salí del valle, o por lo menos no como imaginé.  Un día orando regresé a esa visión y esta vez Jesús extendió su mano derecha hacia mi, lo tome de la mano y mientras caminábamos el muro de piedra comenzó a desaparecer. 

Es mucho más largo de lo que les cuento pero resumiendo, actualmente puedo verme caminando con El, pero ahora es un camino de tierra marrón fértil con árboles alineados a ambos lados con una sombra que el sol no puede traspasar, un campo interminable a cada lado con pasto y flores. De vez en cuando sin apuros nos sentamos al lado del camino a ver el paisaje.

He querido saber hacia donde me lleva Jesús, pero ahora que llegó este tema a nuestro grupo pude entender que ese camino fértil, sin calor, sin sol que quema, que me da calma y me llena de esperanza; ese camino es Jesús en nuestras vidas, y el camino me lleva a casa a nuestra verdadera casa a donde pertenecemos; esa casa que nuestro espíritu conoce porque viene de allí, es la casa donde nuestro Padre nos recibirá  como al hijo pródigo que estuvo perdido en el mundo. Hermano Anibal Fernandez