UN AMOR INCONDICIONAL

DEVOCIONAL

UN AMOR INCONDICIONAL

1 Juan 4:21

Septiembre 25 de 2023

Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano. —1 Juan 4:21 ¿Cómo debe ser el amor verdadero? El amor verdadero como lo enseña Dios, al entregar a su hijo unigénito por el perdón de nuestros pecados, y que debemos ser imitadores de Cristo con ese amor incondicional que siempre aplicarlo en nuestras vidas y que sea reflejo en cada área de nuestras vidas empezando en la familia. 

A continuación mencionare algunos aspectos importantes, que demuestran ese amor incondicional en una familia, claro está, que no con esto, quiero dar a entender que sean definitivos, quizás usted que esta leyendo este devocional puede estar de acuerdo o no con lo que voy a escribir a continuación.

●Paciente: padece y soporta, resiste con entereza las debilidades y defectos de la otra persona. ●Bondadoso: ofrece en todo momento el bien con amabilidad y dulzura. ●Sin envidia: no resiente ni se entristece ante el bienestar de la otra persona. Más bien se alegra y celebra. ●No se alaba en exceso ni está lleno de orgullo: no resalta sus méritos y cualidades en todo momento. No exalta sus sacrificios y esfuerzos ni menosprecia a la otra persona.

●No es rudo: no es descortés, violento o grosero, sino que entiende y considera los sentimientos y el bien del otro. ●No es egoísta: no demanda sus derechos ni exalta su propio interés. Presta atención y cuida los intereses de la otra persona. ●No se enoja fácilmente: no pierde el control ni se ofende con facilidad. ●No guarda rencor: no mantiene en su mente y corazón los errores y ofensas que, a su entender, ha cometido el otro.

●No se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad: no se alegra cuando la persona amada comete un error. Se regocija cuando actúa con rectitud y corrección. Busca la verdad y actúa. ●Todo lo disculpa: perdona y no anda difundiendo las faltas de la otra persona. Intenta entender los motivos. ●Todo lo cree: confía en la bondad y los buenos motivos de la otra persona, a menos que haya evidencia irrefutable de lo contrario.

●Todo lo espera: tiene esperanza y es optimista. Confía en las promesas de Dios y está dispuesto a esperar para ver los cambios y las bendiciones anheladas. ●Todo lo soporta: persevera y permanece con paciencia en medio de las pruebas y dificultades. No es pasivo, sino activo; busca soluciones a los conflictos junto a la otra persona. ●Nunca se extingue: No termina, no tiene fin, no se acaba. Es eterno. ¡¡¡Guao!!! Me impresiona, si todo esto mencionado lo viviéramos y lo enseñáramos.

¿Cuánto crees que te ama Dios? Jesús teniendo todo el poder, siendo un Rey, dejó todo lo que tenía y vino a la tierra como una persona más entre nosotros. No como el rey que el pueblo de Israel esperaba, uno que lo sacara del yugo del dolor y la esclavitud por medio de la espada y ejércitos, sino como un rey humilde y en amor que vino a morir por nosotros.

Imagínate todo el castigo de nuestros pecados viniendo hacia nosotros. Pero, lo que hace Jesús es interponerse entre ese castigo y nosotros Y se echó al hombro nuestras cargas, él pagó por nosotros y todo por amor. Así como lo vemos en Mateo 26:36-53, nuestro Señor Jesús, sintió tristeza y angustia, siempre le dijo al padre hágase tu voluntad y sabia que iba a ir a morir por nuestros pecados y por nuestra, mostrándonos 

ese amor incondicional, del cual debemos ser imitadores, él prefirió hacer lo que ya estaba planeado, y lo más impresionante es que ¡lo hizo sabiendo que somos pecadores y que lo íbamos a seguir siendo! Juan 15:13 dice; Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Eso para mi es un amor incondicional y que podríamos aplicar en nuestras vidas, como nuestro Señor Jesucristo nos enseñó.

Te hago una pregunta: ¿Morirías por algún amigo un familiar, un hermano en la fe, sabiendo que te ha fallado demasiado o que no es como te gustaría a ti que fuera y que a pesar de sus errores lo va a seguir haciendo día a día una y otra vez? Si lo haces, ¡Guau! que ¡valiente!

Me imagino que no, porque nos cansaríamos de estar ayudando a alguien y que aun así te siga fallando, pero Él sí lo hizo. ¡Porque Él te ama! Espero que esta porción de la palabra nos lleve a reflexionar y a mirar a tras de lo que dejamos y fuimos, y de quien tenemos a nuestro lado para empezar hacer algo diferente. Que el Señor añada bendición a su palabra. Hermana; Laurandrea Vásquez